El Caso López
No debiera extrañar a nadie la decisión de Nicolás López de negarse a mostrar a los críticos su nueva película, Qué Pena Tu Boda, después de la mala acogida de su cinta anterior -sinceramente no conozco a nadie que le haya gustado en lo más mínimo-. Lo que no queda tan claro es si con eso pretendía generar un affaire que inflara más la atención hacia su nuevo producto o si, efectivamente, deseaba instalar un dique para frenar la figuración pública negativa de su película en las páginas de opinión.
Me gustaría inclinarme más por la primera opción, entre otras cosas porque la segunda es de una inutilidad tal que sólo podría entenderse por la bronca permanente del director hacia la prensa cinematográfica local. Por eso me llama un poco la atención la reacción de algunos críticos que firmaron una declaración condenando a López por esa práctica.
Porque a fin de cuentas las exhibiciones para la prensa no son más que puntos de encuentro entre los intereses de difusión de las compañías cinematográficas y de los medios, que en ningún caso establecen una relación vinculante con el trabajo crítico ni tampoco lo obligan. Generar lazos de esa naturaleza entre uno y otro equivale a decir que un periodismo libre y objetivo sólo puede existir si se realizan conferencias de prensa.
Y podría decir más. Ni Nicolás López ni ningún distribuidor está en estricto rigor obligado a efectuar funciones especiales para periodistas y ello no tendría por qué generar un daño a la libertad de expresión. Al contrario, si así fuese tal vez sería beneficioso para garantizar la total independencia del oficio crítico y de todo el periodismo cinematográfico por añadidura.
Es cierto que la actitud del director dice bastante respecto de su escasa madurez como profesional y que, desde el punto de vista del fair play cinematográfico, es infinitamente innecesario por cuanto la opinión no se reduce a los medios de prensa escritos. Pero su decisión no es argumento para que el trabajo crítico no se realice con igual disciplina y rigor intelectual.
Aunque es poco probable que la actitud de Nicolás López genere un precedente en las relaciones entre la crítica y los cineastas, el asunto es más revelador en cuanto dice mucho de lo que los críticos debemos aprender sobre los complejos lazos entre la noticiabilidad, la inmediatez, la distancia y la independencia.